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miércoles, 2 de noviembre de 2011

El día 19 nuevo recital de poesía para perdidos




Manuel Vilas (Barbastro, 1962) es poeta y narrador. Entre sus libros de poesía destacan El cielo (DVD Ediciones, 2000), Resurrección (XV Premio Jaime Gil de Biedma, Visor, 2005) y Calor (VI Premio Fray Luis de León, Visor, 2008). Su poesía completa se publicó en 2010 (Visor) con el título de Amor. Es autor del libro de relatos Zeta (DVD Ediciones, 2002) y de las novelas Magia (DVD Ediciones, 2004), España (DVD Ediciones, 2008) y Aire Nuestro (Alfaguara, 2009). En enero de 2012 Alfaguara publicará su próxima novela. Acaba de ganar el XXXIII Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Melilla” (2011).







POEMAS:


LITERATURA


Los pies praguenses donde vivió Frank Kafka, y sus corbatas negras y sus sombreros y sus zapatos. El pelo enjuto de James Joyce, cuya mano quemó Dublín. Los amantes de Luis Cernuda, riéndose a sus espaldas. La esposa de Shakespeare, vieja y adúltera. Los ojos verdes y estrábicos de la enfermera jefe de la clínica en que murió Nietzsche. La mano de mujer que cogió los botines de piqué de Ramón Valle-Inclán y los arrojó por la ventana. La sífilis saltarina que Gustavo Adolfo Bécquer paseó por Madrid. La sífilis idéntica pero paseada por París de Charles Baudelaire. El padrenuestro que reza el fantasma de Rimbaud en una morgue de Marsella y Dios que se hace el sordo. El padrenuestro que reza Jorge Manrique antes de soltar la mano de su padre muerto. La risa de Quevedo mientras evacúa en una esquina de Madrid, en tanto rebota el mundo en su vesícula como una piedra verde. La madre con gota de Flaubert. La autopsia de Larra, su joven cerebelo. La carne de la máscara de Fernando Pessoa. La foto del padre de Dostoievsky en la billetera de Lenin. La cabeza muy grande de Rubén Darío, tan grande como su miedo. Las sopas de ajo que marea todas las noches el Manco de Lepanto con la mano buena mientras se mira con discreción la mano ausente. Los cien kilos secos que Oscar Wilde exhibe por los cafetines de París con orgullo marchito. La mano que aúlla de Pablo Neruda. El cadáver de Cela servido con guarnición de ministros. El gran desfile de la soledad de todos los tiempos, la soledad y sus palabras, la literatura.



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MUJERES



No las ves que están agotadas, que no se tienen en pie, que son ellas las que sostienen cualquier ciudad, todas las ciudades. Con el matrimonio, con la maternidad, con la viudedad, con los golpes, ellas cargan con este mundo, con este sábado por la noche donde ríen un poco frente a un vaso de vino blanco y unas olivas. Cargan con maridos infumables, con novios intratables, con padres en coma, con hijos suspendidos. Fuman más que los hombres. Tienen cánceres de pulmón, enferman, y tienen que estar guapas. Se ponen cremas, son una tiranía las cremas. Perfumes y medias y bragas finas y peinados y maquillajes y zapatos que torturan. Pero envejecen. No dejan las mujeres tras de sí nada, hijos, como mucho, hijos que no se acuerdan de sus madres. Nadie se acuerda de las mujeres. La verdad es que no sabemos nada de ellas. Las veo a veces en las calles, en las tiendas, sonriendo. Esperan a sus hijos a la salida del colegio. Trabajan en todas partes. Amas de casa encerradas en cocinas que dan a patios de luces. Sonríen las mujeres, como si la vida fuese buena. En muchos países las lapidan. En otros las violan. En el nuestro las maltratan hasta morir. Trabajan fuera de casa, y trabajan en casa, y trabajan en las pescaderías o en las fábricas o en las panaderías o en los bares o en los bingos. No sabemos en qué piensan cuando mueren a manos de los hombres


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HISTORIA DE UNA CAMARERA


Encima de la cama estoy, sin sueño, está amaneciendo en Cádiz,
se oyen gaviotas trayendo el nuevo día, que yo no sé si viviré,
porque tengo ganas de morir, y llaman a la puerta, y es el servicio
de habitaciones, que me trae un desayuno delicioso: pruebo
un poco de todo, y he salido desnudo a recibir mi bandeja,
y una camarera veinteañera se ha ruborizado, es la playa y el mar,
le he dicho con acento francés, fingiendo ser un turista,
y ella iba tan guapa con su bata azul, y tan limpia y tan mona,
y cómo se notaba lo bien que había dormido; ven, pasa,
le he dicho, enséñame el color de tus bragas y te daré diez
billetes, sólo quiero saber de qué color son y tal vez si están
ya un poco viejas, cuánto te pagan en el hotel, enséñamelas
y luego te dejaré mi cartera y coges lo que te dé la gana.
Está bueno el café, el cruasán lleva miel y las frutas están
maduras, y ella ha puesto una pierna sobre la silla y se ha subido
la falda y no llevaba bragas, me ha enseñado el culo,
su precioso culo de camarera y se ha reído un buen rato,
y casi me ha apetecido tocarle el culo pero para qué hacerlo,
para qué acariciar una bestia salvaje como ésta que se esconde
bajo la apariencia de una inocente camarera, con ver
el capricho de su ausencia de bragas, su descaro virginal,
su carne dulce y su muslo firme, el vello suave, ordenado, me basta,
y le he dado un cheque de cien billetes porque pensaba
morirme esta mañana, pero la sorpresa de que mi camarera
no llevase bragas, ni rojas ni negras ni blancas, me ha devuelto
el interés por la vida, porque la vida es una inacabable fantasía.
Me despido de ella y le digo lo que el espectro del padre
de Hamlet a su hijo “recuérdame” y pongo voz grave y teatral,
y ella me sonríe de nuevo, y se va contenta con su pequeña fortuna.
Y otra vez vuelvo a ser feliz, y dejo el café con leche y las tostadas
y me pongo ginebra en el vaso del zumo de naranja, y ya hace calor,
y miro el mar desde la terraza de mi habitación, y me afeito
y me ducho, y paseo desnudo por la habitación, y bebo más,
y me pongo un exquisito traje de verano, y salgo a la calle.


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Pere Rovira (Vila-Seca de Solana, Tarragona, 1947) vive en el campo, cerca
de Lleida, en cuya Universidad trabaja como profesor de Literatura Española
Moderna. Le gusta estar con su mujer y con sus hijos, cazar perdices rojas y
hablar con los amigos. Detesta la mala comida, la poesía mala, la estupidez académica
y el arte de vanguardia. Le sería difícil vivir sin música y sin cine. Ha viajado
bastante y quiere seguir haciéndolo, aunque sus lugares predilectos son, en
primavera, las colinas que rodean el pueblo donde vive, y el resto del año, las
llanuras y las playas del Delta del Ebro. Es partidario de la libertad. No obstante,
no cree en el progreso literario: no cambiaría ninguna gran novela del siglo
XIX por ninguna novela del siglo XX, ni, por supuesto, un par de buenos poemas
de Paul Verlaine por toda la obra de André Breton. Sus poetas preferidos
son Baudelaire y Antonio Machado. El escritor catalán al que lee con más gusto
es Josep Pla.
En un poema del último libro de Pere Rovira, La mar de dins (el mar de dentro),
se dice que la poesía no recupera nada. El autor no interpreta esta opinión
de una manera pesimista, porque quiere creer que habla de la potencia de la vida,
y porque él ha comprobado que la poesía puede regalar muchas cosas a una vida.




POEMAS :


PODERS


Quan acabem, em demanes que rigui,
com abans, del món,
i que et digui que és nostre,
que és tot nostre, amb la insolència
de véncer amb el plaer.
I és cert que dominem aquesta plana
blanca i calenta; som els reis
d'aquest llit que, si no obrim els ulls,
és gran com un impreri.
Però el temps, injuriós, m'ha obligat a descreure
i a clavar els dits al somni:
poca cosa tenim que només sigui nostra,
el teu cos i el meu fred
que s'amaga dins teu.
(Distàncies)



PODERES


Al acabar me pides que me ría,
como antes, del mundo,
y que diga que es nuestro,
todo nuestro, con la alegre insolencia
que nos dan las victorias del placer.
Y es cierto, dominamos este valle
blanco y caliente, esta cama
que nos regala un reino
si no abrimos los ojos.
Pero el tiempo insultante, no me deja creer
y me rasga los sueños:
tenemos poca cosa que sea sólo nuestra,
nada más que tu cuerpo y mi frío
escondiéndose dentro de ti.
(De Distancias)


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ELEGIA D'AUSONI A DINAMI DE BORDEUS,
QUE ENSENYÀ I MORÍ A LLEIDA


Ara ja recuperes el teu nom,
Dinami, amic, sota la terra rica
de la petita Lleida, nova pàtria
on et deies Flavini i ensenyaves,
lluny de la injusta còlera dels teus,
a comprendre i a dir.
Paraules vils,
per un pecat que els nostres temps odien,
a fugir et condemnaren. Tu, només
culpable de ser dòcil a la carn
i rebel a les lleis cruels dels anys.
Però el destí és benèvol quan castiga
un home generós: Flavini fou
a la bromosa Lleida més feliç
que Dinami a Bordeus. La joventut
era el teu nou honor, i la tenies
als braços cada nit fins que esclataren
les tristes flors d'enguany a les pomeres.
Si les ombres encara senten res,
en nom de l'amistat antiga nostra,
accepta aquest record meu que no vol
robar-te de la terra que t'aculi:
sigues eternament Flavini a Lleida,
Dinami, amic de qui no fórem dignes.




ELEGÍA DE AUSONIO A DINAMIO DE BURDEOS,
QUE ENSEÑÓ Y MURIÓ EN LLEIDA



Ahora recuperas ya tu nombre,
Dinamio, amigo, bajo la rica tierra
de la pequeña Lleida, nueva patria
donde fuiste Flavinio y enseñabas,
lejos de la ira injusta de los tuyos,
a entender y a decir.
Palabras viles,
por un pecado que odian nuestros tiempos,
a huir te condenaron. Tú, tan sólo
culpable de ser dócil a la carne
y rebelde a la ley cruel de los años.
Pero es benévolo el destino si castiga
a un hombre generosos: fue Flavinio
en la brumosa Lleida más feliz
que Dinamio en Burdeos. La juventud
era tu nuevo honor, y la abrazaste
noches y noches hasta que estalló
la triste flor de este año en los manzanos.
Si las sombras aún pueden sentir,
en nombre de la antigua amistad nuestra,
acepta este recuerdo que no quiere
robarte de la tierra que te acoje:
sé ya Flavinio en Lleida eternamente,
Dinamio, amigo de quien no fuimos dignos.



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EL PROFESOR


Encara veu espurnes de bellesa
en la mirada verda d'una noia
o en el gest impulsiu
del noi que busca en els poemes
la resposta del cos.
Sap que es perdran,
que es dissoldrà el desig de la paratula,
el somni generós d'un altre amor;
en l'aigua bruta de l'ofici sòrdid.
Oblidaran la poesia,
que ara els regala temps, cors, alegria,
noblesa i sofriment.
D'aquí a pocs anys,
serà treball la seva joventut,
record el sentiment,
ruïna conjugal la nit que els crema.
Ell seguirà ensenyant, i perseguint
espurnes condemnades.



EL PROFESOR


Aún encuentra brasas de belleza
en la mirada verde de una chica
o en el gesto impulsivo
del muchacho que busca en los poemas
la respuesta del cuerpo.
Se perderán, lo sabe,
y ha de hundirse el deseo de palabras,
el sueño generoso de otro amor,
en los pantanos del oficio sórdido.
Olvidarán la poesía,
que les regala el tiempo, corazones,
alegría, nobleza y sufrimiento.
En unos años,
será trabajo ya su juventud,
recuerdo el sentimiento,
ruina conyugal la noche que los quema,
El seguirá enseñando, y persiguiendo
las brasas condenadas.



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DEEP IN BLUE








jueves, 13 de octubre de 2011

El sábado 29 de Octubre...volvemos...

A las 22h00 del sábado 29 de octubre el ciclo de Poesía para perdidos vuelve a realizar sus recitales en La campana de los perdidos con los poetas Alfredo Saldaña y Nacho Escuin y la actuación músical de Nico Cassinelli.


Presentación de Manuel Martínez Forega









Alfredo Saldaña

Poemas:

Y seguir caminando,
avanzar, conversar hasta caer rendidos,
convencidos de que no hay horizonte irrebasable
y de que el fin se encuentra en el camino.

Pasar, traspasar.
Ser digno de la piedra, raíz del canto.





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Cuando la devastación haya concluido su trabajo,
¿quién avivará el fuego en las mañanas de invierno?,
¿quién dará testimonio con su palabra?,
¿quién conservará en sus pupilas los paisajes de la memoria?,
¿quién calmará la sed de todos los vencidos?,
¿quién rasgará con su faca la línea quebrada del horizonte?,
¿quién dirá sin temblar “esta boca es mía” en contra del tirano?

Entre los pliegues de su corazón el bosque aún protege su secreto.




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Ahora sé que el dolor es solo la idea del dolor, un lugar irreductible al lenguaje, no es más que sentir —como escribiera Artaud— cómo se desplaza el pensamiento en uno mismo. Ahora sé que la herida ocasionada por la ausencia se cierra en el encuentro con el silencio, más allá de las palabras con las que nos presentamos y en las que creemos reconocernos ante los demás. Ahora sé —lo he leído— que el dolor carece de nombre, de imagen y de identidad, no es de nadie, ni tuyo ni mío, es de todos y sé también que cuando alguien cae en la batalla todos, de un modo u otro, caemos con él. Ahora sé que hay un mundo más allá de este mundo, una casa dentro de esta casa, unas líneas ocultas entre las líneas escritas de este texto, un atardecer perdido entre el día y la noche. Ahora sé que todo fue un sueño, que mi corazón fue una construcción de tu conciencia y que hoy descansa entre libros, sobre las estanterías de escayola de este cuarto abuhardillado, entre la tierra y el cielo, entre la memoria y el deseo, entre la sangre y el aire, sobre el recuerdo histórico de todos nuestros muertos. Ahora sé que solo soy un personaje de ficción cuya sangre alguien está transformando en la tinta impresa de este texto: soy ya un texto, tejido textual, cuerpo devenido en discurso que fluye como la corriente de este río. Alguien me escribe —quiero decir que alguien está reduciéndome a escritura— y sé que jamás leeré lo que los ojos del murciélago trazaron con su mirada sobre la superficie de las aguas. Ahora sé su nombre y dos o tres cosas más.











Nacho Escuin


Poemas:



PRIMERO FUE AZUL

todo Azul, en contra de lo que se cree,
la inmensidad, el océano, el cielo
los ojos de Eva
que hicieron a Adán perderse.
Si eres de los que aman el Azul
y lo lejano,
el hematoma azulado provocado por un golpe
en otro rostro,
los ojos de Pilar
que como los de Eva te invitan a la perdición,
si eres de esos entenderás
que el Azul es el inicio y fin de todas las cosas.
Para Brenda el número cuatro es Azul
al igual que la letra e
y tiene sueños de colores,
ella habla de colores con palabras
y las letras muestran entonces sus colores
como tú y yo hablamos de palabras con palabras.
Esto es indiscutible:
primero todo fue azul
la inmensidad, el cielo, el océano
los ojos de Pilar.


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Si esto fuera Lisboa yo podría hacerte creer en algún café que soy heredero de Pessoa, o rodeados por las luces amarte y decirte que un collar de uvas blancas nos abraza. Adoro las luces de Lisboa, redondas y descomunales, sueño con ellas tantas noches que al despertar creo estar allí en ocasiones. Pero no, mire donde mire no encuentro Lisboa, y quizá tampoco encuentro lugares más cercanos y conocidos. Busca Lisboa en tu corazón y llena tus manos de su primavera, aquí y en mi pecho hace frío.





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Mechanical wonder






Se va el verano como se va el amor
y todo lo demás se va
y los jóvenes de pieles bronceadas
se funden en abrazos y besos dulces
y se aferran unos a otros
cuando caminan por las calles
y arrastran sus sandalias por el asfalto
aún caliente como sus cuerpos.
Esta es su aportación a la modernidad,
ellas y ellos calzados iguales
los talones desgastados pidiendo guerra,
sus cuerpos bellos encendidos
y no sabría ya a cuál amar más.

Pero no nos engañemos,
enamorarse no es tan fácil
es hacer a alguien único entre el resto
y yo podría encontrar toda la belleza del mundo
en todos sus cuerpos.

Y camino junto a ellos
y viajo con ellos en el tren, en el autobús,
y los miro despreocupados
sin un hogar propio al que volver cada noche
en estado de gracia, sin dinero
o con el dinero justo para ser felices
y no querer más, y tanta belleza
que podría amarles hasta quedar agotado.

Llenan las plazas, los paseos
y los bares y hay mujeres jóvenes
que beben coca-cola y marcan los vasos
con sus labios carmín
como marcan a los hombres jóvenes afortunados.
Y yo me deslizo de un lugar a otro
viendo todo esa alegría
ese gran contenedor de belleza
en el que vais a convertir el mundo,
todo gracias a esa mecánica maravillosa del amor
que nos enloquece.



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Nico Casinelli












lunes, 6 de junio de 2011

El próximo sábado 11 poesía para perdidos





Eduardo Fariña Poveda

(Santiago, Chile, 1982): Poeta y periodista (Universidad de Zaragoza), reside en España desde 2004. Ha publicado el poemario Promesa y Conquista (2009) y es co-director del encuentro de jóvenes escritores en español La Piedra en el Charco. Se dedica a la crítica cultural en diversas revistas como 7de7 y La Tormenta en un Vaso. Publica en su blog personal “La Adicción Insufrible: adiccioninformativa.wordpress.com





POEMAS:




(LA HONDURA DEL SUEÑO)



anteayer decías que amenazas por doquier
se ciernen y no bastará educar la propia economía
si bien al mármol le viene bien cierta frialdad
y al tacto no perpetuar la mala costumbre
de representar todo lo que viene de lo mismo
también señalabas que hay un decir
que debe arrancarse a la piedra
antes que la mano en el vuelo que le signe
intuya al menos una condición similar a la del
huevo.
tendrás razón
sabemos que la vida va más serio
del momento estrella de ciertas acciones nuestras
pero manifestación y modalidad
son vinculantes a tu descripción
sobre la planicie de lo castrado
aunque se cobre menos o por ahora ocultarse
no se puede aislar la hondura del sueño
ni perseguir a lo que nos resguarda de lo insípido
luego pides la cuenta y tomamos un taxi
y como en el sueño que me habías descrito
tus ojos adquieren una hondura gelatinosa.

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(FRONTERAS)



existes en los límites Poema de madrugada
que te quieres en los límites más invisibles
en la abdicación de lo céntrico
desdén a menudo carente de posibilidad
Poema de madrugada traficas lozanías
Con arte de orate principiante pero desobedeces
La arrogancia del reloj rubor horas y aspirinas.
en esas fronteras convocas el auxilio de mi
insomnio
cascabeleando así tu decir
/ adictos a la polisemia descubrimos que somos
escritos por lo mismo y nos sobra el amanecer /
locura de vivir en su límite Poema de madrugada
te bates entre la astucia y la promesa
más bien crisálida serena en su oscuridad
no impaciente por su vuelo futuro.
de tu pecho arranco
mi voz el enigma.
extraño el decir cuando se nutre de arquitecturas
y tu intervienes la circunstancia del mármol
sin llevar el conteo de las veces que vuelves a
vivir en el momento en que te consideran texto
y tu construcción no puede rivalizar con la
transparencia
de lo alimenticio de la opinión en parte vitamina
sabor o resaca
dejar el ADN las entrañas recién abiertas en
cuadriculada blancura
descargables y enlazables donde haga falta
desprender pelaje.
esta mano que te escribe
te transmite un movimiento
preciado cráter de la edad
Poema de madrugada así nace tu ser cumpliendo
la mirada
vapor en agua deshaces el exceso de mi tacto
taza de café oxigena dureza por cantar mañanas.
desorden en lo extraño y la víscera descubierta
no hay simulación en fronteras hiperkinéticas
en el lapso de tu mirada leo un algo
/ dieta de mi oscuridad unos márgenes /




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(LA TENSIÓN INTERNA)


Importante léase despacio
/soñar el mismo sueño
cuantas veces sea necesario/
Aunque sobren los deseos
de que opere en realidad
más cotidiano de lo que se cree.
así la consigna queda señalada
no bastará la belleza enigmática
ni el trasnoche que era necesario
si no duele
todo sigue como antes.
síntesis es cualidad
para lo que viene y deviene
las fuerzas se distribuyen
silenciosa es la energía
que oscurece poco a poco
las cosas singulares en su orden.





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FRANCISCO J. PICÓN CARO

Madrid, 1964.

Técnico Especialista en Animación Socio-Cultural y funcionario del Servicio de Instalaciones Deportivas del Excelentísimo Ayuntamiento de la Ciudad de Zaragoza desde al año 1993.

Casado con Paqui Tamerón con la que tiene un hijo, Alejandro, y con dos hijas de anteriores relaciones, Lorena y Nerea.

Presidente del Club Social de Empleados Municipales del Ayuntamiento de Zaragoza, CSEM.

Director de la Revista “Círculo” del CSEM, hasta su cierre.

Coordinador Editorial de la Revista “Y Latina” de la Asociación de Escritores Noveles, de la que fue Vicepresidente, hasta su desaparición.

Ha publicado:
“Desde mi i…marginación”, Egido Editorial, 2003
“Con la vida a cuestas”, Editorial Quadrivium, 2009
“Alambique de vestigios”, Editorial Quadrivium 2011

Ha participado como co-autor en
“Imágenes de Aragón”, Egido Editorial, 2004
“Acompáñanos”, Egido Editorial, 2005
“El triunfo de la muerte”, Editorial Pata Negra, 2011

Ha colaborado con un poema en el libro solidario por Haití:
“Escrito sobre la arena”, Genoveva Rodea, Editorial Quadrivium, 2010

Ha prologado el poemario “El sexo: de boca en boca” de la poeta mallorquina Mayte Albores
Ha prologado el poemario “La memoria de tu olvido” del poeta sevillano Rafael Mérida
Ha prologado el poemario “En carne viva” del poeta tarraconense Amando Lacueva

Elabora su propio blog “Con la vida a cuestas” (http://loreajan.blogspot.com)






POEMAS:



SICOMOROS Y GLAMOUR



Miro al sicomoro del jardín
mientras, en el dial,
Manolo García afina
sus hojas mecidas de brisa y calor

La higuera,
pariente cercano,
dos rosales y un abeto más allá,
lamenta no tener su glamour
ni un destino trascendente
¡ataúd de un faraón!

Junto a la ventana
que, entornada, vigila la savia
en forma de suspiros,
el iris de un silencio
perpetra el delito de soñar

La tarde agosta su enero
de primaveras prohibidas
y, entre las sombras incipientes,
la niña de los ojos tristes
mira la corteza desecada del sicomoro
que, florecido de ausencias,
agota el floema de su suerte

Ya no quedan faraones
para vestir de xilemas su eterno descanso,
el glamour agoniza en el dial
dando paso a tenores
que enjaulan pájaros de barro,
ya no importan sus hojas
ni el sabor de sus yemas…

Dos rosales y un abeto más allá
la higuera pierde una lágrima
entre sus ramas sin dueño….



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SÍ ALGÚN DÍA


SI ALGÚN DÍA olvido tu sonrisa
escríbeme un destierro en los párpados,
tatúame un murmullo junto a tu vientre
y, tras arroparme con la voz de tus mejillas,
abandóname en el sueño de los infelices.

Ese día del olvido, en los brazos de la ausencia,
habré muerto un segundo en cada mohín insolente,
sin el oxígeno de tus labios entornados
trepidan las hojas de un otoño primerizo
y abandona mi entereza el aroma de mi enjundia.



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EL SECRETO DE LOS BOSQUES



Encumbro la mirada,
paulatinamente,
más allá de la distancia
en busca de un cómplice
solitario

Le susurro a los árboles
que compartan, tenues,
mi deleite con el viento
y las mariposas
frenéticas

Un imperturbable paisaje
resguarda ese instante
compartido con el follaje
soterrando de identidades
el silencio de mi voz

La brisa contumaz
que magulla mi quietud
avisa a mi consciencia
del paso del tiempo
a golpes de realidad

Y mi mirada sucumbe
ante el poder de las prisas
y la alimaña urbana,
mas en mis pupilas descansa
el secreto de los bosques.



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Música: ZARAPOLIS




domingo, 8 de mayo de 2011

El sábado 14 poesía para perdidos

El sábado 14 de nuevo poesía para perdidos con Julio Espinosa y Agustín Blanco y la música de Deep in Blue.
La hora las 22h00 y en La campana de los perdidos C/ Prudencio nº 7 Zaragoza











Julio Espinosa Guerra




(Santiago de Chile, 1974). Ha publicado sintaxis asfalto (Olifante, 2010), NN (Gens, 2007) y Las metamorfosis de un animal sin paraíso (LF, 2004), entre otros libros de poemas, además de la novela El día que fue ayer (Mago, 2006) y las antologías La poesía del siglo XX en Chile (Visor, 2005) y Palabras sobre palabras: 13 poetas españoles jóvenes (Santiago Inédito, 2010). Ha ganado los premios “Villa de Leganés 2004”, “Sor Juana Inés de la Cruz 2007” e “Isabel de Portugal 2010”, además de ser finalista del Premio Herralde 2005. Dirige la Escuela de Escritores de Zaragoza.




Poemas:




L



En los túneles de la ciudad se esconde una geografía complementaria.

En el subterráneo de esta urbe yace contenida otra ciudad

Sólo unos graffitis embadurnando las paredes da cuenta de este territorio ajeno a toda estadística.


Aunque cada día horade un poco más los cimientos. Del arcaico lenguaje. Que se levanta sobre él.




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Examen




Cuántas vidas se viven en una vida
Cuántas capas de epidermis hemos ido dejando en el camino
Cuántos seres hemos sido antes de ser el que somos

Me detengo frente a la pantalla del ordenador
y leo textos y más textos que nunca llegarán a ninguna parte
Casas que naufragan
Barcos que vuelan
Aviones que hacen de autobuses
Amores
Al fin, amores
que pasan sin concretarse
cada día frente a los ojos

Cuántas vidas pasan por la corriente del río
Cuántas danzas de la muerte bailan nuestras células
Cuántos pensamientos, cuántos sueños
tirados al tarro de la basura
esperando que a la medianoche pase un camión
recolectando los huesos, los nervios, los órganos, las ilusiones
de ese que nunca seremos pero que cada día se duerme
cuando despertamos

Me detengo de nuevo frente a la memoria
He sido el hombre sin lenguaje
el hombre sin mujer
el hombre sin zapatos
el hombre sin amigos
el hombre sin sexo
el hombre sin sol
el hombre con miedo
el hombre torturado
el hombre suspendido de un alambre
el hombre niño llorando por las noches
el hombre sin comida
el hombre para el que nunca alcanzarán estas palabras

Cuántas muertes, cuántas piedras, cuánto liquen se ha acumulado en la corriente
Cuántas resurrecciones y cuántas traiciones

Allí en el fondo me espera mi memoria Maldita memoria Traicionera memoria
Las vidas que recordamos nunca han sido nuestras vidas
Todo lo distorsionan los espejos
No existe primavera que no haya sido antes una suma de sonidos
sílabas que han pintado en su dibujo todo lo que nos iba a ocurrir
No ha habido geranios al borde del recuerdo
Ni caracoles pariendo la belleza
Todo es mentira
Pero es nuestra vida

Cuántas palabras hay que acumular para volver a sentir que respiramos
y que lo hacemos por la misma nariz los mismo pulmones los mismos ojos
atacados por la fiebre con que recibimos la noticia del naufragio
la enfermedad la muerte y la madera
Dónde han quedado los lugares
La senda que pisamos
Las piedras con que jugamos a la payaya

Las canicas se han astillado
se han hecho pequeños cristales en nuestra frente
No queda más que una vieja pelota de plástico
pinchada
en el sitio baldío de la memoria
¿Cuántos sonidos llenos de sentido
de vacío
hay que acumular en una página
para volver a caminar el feliz territorio de la infancia?













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CODA







Para Andrés Fisher y David Bustos


La única poesía es la que no se escribe

–cómo te lo digo yo–

La única poesía es la que surge al observar el vértice de lo que las cosas nombran
una rajadura en el tiempo-espacio de lo dicho
una geografía mental impronunciable
que coloca babosas en el lugar de flores
escarabajos en vez de letras

La única poesía es la que se mira como una pintura de Mondrian
donde la línea salta hacia el ojo
y camina por el tacto mordiéndonos la lengua

Se trata de un libro que comienza en las páginas de las ilustraciones
la capa de algo vivo que florece por una vez frente a los ojos
una rosa
que no es rosa

Arremanguémonos entonces
porque detrás del brazo hay otro brazo
lleno de arrugas y de números
y más abajo, todavía otro
lampiño y transparente
que queda detrás de lo que hay detrás
(círculos concéntricos)
cuando las palabras despellejan su idioma
ese texto indescifrable
que muestra la realidad entre sus piernas

Que esta escritura sea entonces
un granito saliendo a flote

desde la cloaca del cerebro

–cómo te digo yo–


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Agustín Blanco



Tiene publicados los siguientes libros:
"Silencios de la voz" 1994. Crítica ("Con fuerza de salida") en el Heraldo de Aragón del crítico y poeta Manolo Estevan.
"Núcleo de cenizas" 2004. Contraportada del Heraldo de Aragón (sábado 20 de marzo de 2004). Críticas en el Periódico de Aragón y Siete de Aragón.
"Café Van Gogh" 2006. Compartido con Carmen Aliaga y María Otal. Lo presentamos en la Biblioteca de Aragón, Corte Inglés y la CREA, con acompañados de pianistas, soprano, flautistas, violinistas y hasta un quinteto de cuerdas del conservatorio superior de música.
"Desaparecer, sin más" 2010. Actualmente en promoción aunque la edición de 500 ejemplares está agotada.
Y no sé que más poner sin enrrollarme demasiado.
Figuro también en el "Diccionario de Autores Aragoneses Contemporaneos" 1885 - 2005



Poemas:


Desaparecer entre sus brazos
para ser alga, hiedra de sombras
oquedad en los pliegues de su tiempo
ansia en la nada.

Desaparecer, sin mas,
desaparecer.



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He renunciado a tu cuerpo
y perdido el sabor
de la caria,
las tardes que, entrelazados,
no acotaba el tiempo,
la levedad de sentir
tu ingrávida presencia.

He renunciado a existir.







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Se desprende la hoja y
acogida en el viento
inicia su andadura
hacia el ocaso.

Se desnutre, se torna
en amasijo de colores.
Se degrada y ensucia.

La tierra acoge,
ensimismada,
su cadáver. Desgrana
un porvenir incierto.

Hasta el recuerdo
desaparece.


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Música Deep in Blue





martes, 19 de abril de 2011

Fotos del recital del sábado 17












J.Manuel Soriano








Enrique Cebrián





Nico Casinelli




Crónica de Octavio Gómez Milian







sábado, 9 de abril de 2011

Día 16 nuevo recital de poesía para perdidos


El próximo día 16 a las 22hoo una nueva sesión de Poesía para perdidos en La campana de los perdidos c/ Prudencio nº 7 Zaragoza.








ENRIQUE CEBRIÁN ZAZURCA (Zaragoza, 1978)


Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Zaragoza.

Accésit en el Concurso de Literatura Joven del Gobierno de Aragón 2006 con el poemario Amor y otros desórdenes (publicado en el volumen Literatura Joven 2006, Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2006).

Primer Premio en el Concurso de Literatura Joven del Gobierno de Aragón 2008 con el libro de prosas Espuma en los zapatos (publicado en el volumen Literatura Joven 2008, Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2008).

Accésit en el Concurso de Literatura Joven del Gobierno de Aragón 2008 con el poemario Recaída (publicado en el volumen Literatura Joven 2008, Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2008).

Autor del poemario Tercera convocatoria (Editorial Eclipsados, Zaragoza, de próxima aparición).

Artículos de opinión, creación y crítica literaria en las Revistas Eclipse, Riff Raff y Aragón en Portada (con la sección “Recado de escribir”), en el suplemento cultural “Artes & Letras” de Heraldo de Aragón y en el periódico digital Diario Aragonés.

Miembro del Consejo Editorial de la Editorial Comuniter, para sus colecciones “Voces de Margot” (prosa) y “Resurrección” (poesía).




POEMAS:



TODAS AQUELLAS COSAS



La ropa que te pones

para quedarte en casa, con esos

calcetines, tu piel desmaquillada.

Esas gafas

que no usas en la calle,

tu pelo despeinado como un país

sin leyes ni gobierno

ni nombre.

Restos de pasta de dientes

que han quedado en el lavabo.



Todas aquellas cosas que no cuentan

los poemas de amor.


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OCTUBRE



Leyendo un poema de Juan Antonio González-Iglesias

comprendí muchas cosas de repente.

Un poema mucho más bello que éste

(y sólo aún conozco sus tres primeros versos).

En él cuenta el poeta

que octubre es, para los japoneses, el único mes

en que, como descanso, no celebran a dioses.

No hay ninguna presencia

luciendo en esos días su testa coronada.

Los hombres solos. Sólo los hombres

sin ruego y sin excusa.

Leyendo ese poema, comprendí tantas cosas de repente…

Supe en ese momento por qué los dos llegamos

a esta tierra desnuda en ese mes del año.

Entendí aquellas tardes, alegres y absolutos,

sobre las ruinas ásperas besándonos protagoristas

de la historia, de nuestro absurdo paso por el mundo.

La dulce iconoclasia.

Comprendí nuestros cuerpos unidos en la noche

como una afirmación de nuestra estirpe

y también –¿por qué no decirlo?–

como un signo de interrogación entre las sábanas

lanzado hacia la nada o a nosotros

o al cielo luz de octubre azul y limpio.


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SICILIA



A Elena, que me contó cosas de la isla antes de visitarla yo, y me hablaba de cuando Sicilia era aragonesa



Este sol de miles de años, las colinas abrasadas de esta Sicilia que hoy visito, un calor sagrado de humedad antigua subiendo del asfalto de las mal asfaltadas carreteras de esta isla –mientras conduzco y tú estás a mi lado– me recuerdan al viejo Salina camino de su recreo en Donnafugata. Últimas pompas ofrecidas, esforzadas complacencias para un príncipe de un tiempo que marchita.

En la radio escuchamos los compactos que trajiste de España y éste que hemos comprado esta mañana al abandonar Palermo; es de canciones populares sicilianas. Folclore autóctono para turistas despistados. Acabará estallando este coche alquilado como sigas girando la rueda del aire acondicionado. Acabaremos cogiendo una pulmonía. En agosto y con las brisas insólitas que llegan de África tan cercana.

Acabarán estallando los caballos exhaustos de este carruaje de Salina. Tendrías que cambiar para que pudiéramos seguir tan felices como siempre, me dices. Hemos programado este viaje porque creemos ingenuos que abandonar un país es rectificar un mundo.

No vayamos al interior de la isla, es una hoguera. Cambia de dirección y marchemos a las playas aristocráticas de Taormina.

Hoy encuentro esta vieja foto y te veo surgir de las aguas del Jónico –como un Etna de espuma– con la piel estallada de una diosa de sal.






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BIOGRAFÍA

Nació en Alcañiz en 1972.

Ha publicado Adiós a la deshabitada conciencia (Zaragoza, 2002), El único lugar (Zaragoza, 2006), Rutina, el diario (Madrid, 2008) y La ceniza de los mapas (Palencia, 2008).
Ajeno a movimientos poéticos, escribe para ser libre, huir y domesticar algunos miedos.




POEMAS



De mi padre

heredé

un lapicero

para escribir los años.




De mi madre

las palabras

que me leerán

la vida entera.





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“Él bebía habitualmente.

Los vecinos escucharon gritos sobre las 11 de la noche. Al llegar la policía…”



noche




Llega la noche

con manos de taxidermista.




Mi nombre crece en su ajuar de sombras

– como zarza entre los labios – ,

mientras la ira pule las esquinas de mi cuerpo

con la palabra culpa.




Sé que para huir

tengo que perder de vista

mi propia ceguera,

pero ahora es tarde para abrir los ojos

y entenderlo.




En los brazos del miedo

el perdón cicatriza las palabras.





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Las garras de la inocencia







Me ocurre en bibliotecas,



en museos y en algunas galerías de arte



donde el mar es un agujero azul con motas verdes



y las olas



un arco iris pintado en telas blancas.




También cuando te miro a los ojos



y sabes de sobra qué te voy a decir,



o cuando preguntas por mis mentiras



y solamente sé decirte la verdad.




Entonces ocurre,



ocurre que la inocencia me sabe de memoria



y me limita en sus garras



hasta hacerme sentir el único culpable.



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Música: NICO CASINELLI





domingo, 20 de marzo de 2011

viernes, 11 de marzo de 2011

El día 19 nuevo recital de poesía para perdidos





Pilar Peris por Pilar Peris (Nadie mejor que la autora para presentarse, ya que Pilar Peris es totalmente alérgica
al uso impropio e improcedente de las palabras)


Nacimiento: Nací en una ciudad rodeada de mar y naranjos pero Aragón me ha fascinado desde que puse los pies, el corazón y la mirada en Zaragoza.
Estudios Permanentes: La Experiencia, La Filosofía y la Música. La Poesía las reúne a las tres y las supera. Por eso voy en busca de ella o ella de mí.
Títulos: El PIV (Poesía que intensifica la vida) La Poesía es mi salvoconducto ante el desvarío y el exceso de hiperrealidad que nos rodea. Es un ejercicio de resistencia y libertad, un escudo contra el odio y la insensatez.
Estado: Me entusiasma la docencia, pero mucho más la vida solitaria de las letras donde me refugio para no llorar por la belleza.
Ocupación: Cultivo grietas. De ellas brotan palabras llenas de arrebatado amor por la existencia. Las mimo, miro dentro, las cuido y las saco fuera con mis ojos de Gorgona buena, antes de que “el afuera” las devore irremediablemente.




Poemas:






VÍA LÁCTEA



-Mujeres de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque vendrán días en que se dirá: Dichosas las estériles, los vientres que no engendraron y los pechos que no amamantaron. Entonces se pondrán a decir a las montañas: “Caed sobre nosotras”; y a las colinas: “!Aplastadnos!”. Porque si esto hacen con el leño verde, ¿qué harán con el seco?

LUCAS, 23, 28-31.



Nutricia y sin redención
se derrama,
sin consagrar lo que
sí consagra el vino.

¿Quién oficia y rememora
cada púbico desgarro,
la punzada en el agrietado pezón,
la asunción del dolor mudo,
en toda mujer encarnado?

Verónica,
tu paño entre las piernas

¿Qué llagas cura?

Y este blanco infinito
donde me vierto
lechosa y cálida,
agria o hirsuta,
hoja tras hoja,
¿es para gloria
del apóstol que
usurpó el Camino?

Ingrávido sino
escuchar en sus
bocas la palabra
que dice injuria y
dice olvido.

Pero tú posees el
misterioso eje
que atraviesa los
entresijos del mundo
y lo empapa de fecundidad.

¡Sal! y
desborda tinta blanca.
¡Sal! y
desmantela signos.
Desclava la urdimbre del madero,
el estrabismo de los patriarcas,
el gran matricidio.

La loba capitolina aúlla.
¡Escucha!

Y lo divino y sagrado
regresará a su lugar.




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SILENT MOUNTAIN




Al igual que el sol gozoso abandona
el vacío esplendor del día,
aquel que verdaderamente sufre
se envuelve con el oscuro manto del silencio.
MATILDE WESENDONCK En el invernáculo



Era tácito
tu ensamblaje de
roca y relámpago.
Aciaga mi espuma
de ola inmóvil.
Craso el rubor y
su empalago.


Quebróse el arco.
Cayó la nube.
Perdí mi sombra
al pie de tu estatura
cuando tu cabeza
declinó su peso
sobre mi noche
enardecida.


¡Qué lejos tan cerca!
¡Qué cerca tan lejos!
A fuego lento
la virulencia del frío.


Erguidme, farolas.
Teñid de fósforo el desamparo.
Dadme risas de neón,
látigos por venas.


Nadie se laceró
escarbando por
caminos del corazón
hasta tus tiernos adentros.


¿Nadie?


¿No mudó el ardor en
soplo, y el soplo en
cilicio de piedra?

¿No cayó mi aldaba
como pústula seca?

¿No rodé
como peonza?

¡Catalina, Eloisa!
el Cant dels Ocels
es frívola opereta.


Blue in green.
Blue in green.
Nubes verdes
sobre el suelo.


Aún me sitia aquella alambrada.
Aquellos ojos de lignito.
Aquellos brazos huecos a
ras de la ternura.
Y el tacto imposible,
de las manos, huido.


¿En qué oscura luz
reverdecen?

¿Qué rala intersección
fusiona tu escucha y
mi poema,
tu oído y
mi palabra?

¿Qué aquiescencia me
guía?

¿Qué confín
extemporáneo?

¿Qué atlas?

Bajo el Silencio de la montaña.
En el reino de los relojes
fláccidos.
Sin sesgo,
ni postura,
ni albedrío.

Allí donde el dolor
sabio
enmudece.

En el reverso del lenguaje.

Allí cabe el hueco.
Y arden las imágenes
que para siempre

nos miran.


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DESCONFÍO DE LA LUZ

Por ganar esta luz vine y estoy aquí ..

¿Por qué están hechos nuestros ojos para llorar y para ver?
LEÓN FELIPE, Ganarás la luz


Más vale cerrar los ojos. Aprenderás más de la sombra
que de la apariencia de las cosas.
EDMOND JABÉS, Un extranjero con, bajo el brazo un
libro de pequeño formato



Desconfío de la luz
como de mi cuerpo
que arde lentamente
a pesar de la lluvia.


¿Conoce el sol la noche?
¿Conoce el día su luz y el afán
inmisericorde por doblegar la
vana persistencia de los charcos?


La vista no configura
espacios para el canto.
La mirada es alma clandestina
que gime y gira como
un derviche en el desierto.


Yo no vine
ni estoy aquí
para ganar esta luz.


Yo no vine a
levantar mi falda
ni a exhibir palabras en
una falla que premia
ninots indultats.


A pleno sol
los ojos celebran el
esplendor de la luz.
Yo vislumbro en la sombra
su trágica insurgencia.
Pues mi voz nunca
alcanzará la palabra.
Torpe y empeñada en
escarbar del subsuelo
la raíz.


En silencio escucho,
custodio y velo
todo aquello que
nace de la oscuridad
y a la oscuridad
regresa













José Verón Gormaz (Calatayud, 1946). Poeta, narrador, periodista y fotógrafo. Estudios de Ingeniería Agrícola (1970) y Administración y Planificación de Empresas (1976) en la Universidad Politécnica de Madrid. Cronista Oficial de Calatayud, ciudad que lo nombró Hijo Predilecto en 2006. Consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos. Académico Correspondiente de la Real Academia de San Luis. Medalla Aragonesa de Merito en Arte (2002). Premio Nacional de Fotografía (CEF, 2000). Medalla de Oro de las Cortes de Aragón (2006).
En 2007 se creó la Asociación Fotográfica Bilbilitana José Verón, en enero de 2008 aparecieron las bases para el I premio internacional de poesía "José Verón Gormaz" (Ayuntamiento de Calatayud) del que en 2009 se hizo una II edición. En el Pabellón de Aragón de la Expo-2008 de Zaragoza hubo 275 fotografías suyas expuestas, que han servido de base para el libro "Aragón imágenes" editado por el Gobierno de Aragón (2009). El día 27-XI-2.009 le entregaron el Premio Honorífico de la Asociación Aragonesa de Escritores "I Premio Imán" concedido por votación entre los asociados.
Ha obtenido, como fotógrafo, más de 300 premios nacionales e internacionales. Autor de más de 100 exposiciones individuales, tiene obra en museos, fototecas y colecciones institucionales y privadas. En 1987 le concedieron el título E.FIAP. Colaborador durante muchos años de Heraldo de Aragón, SER Calatayud y otros medios de comunicación. Ha publicado 26 libros, con premios de poesía (Juan Alcaide 1989, Santa Isabel de Portugal 1988 y 1994, Hermanos Argensola 1999, Ciudad de Santo Domingo 1982...), de novela (San Jorge, Zaragoza 1981) y de periodismo (Husa, Barcelona 1984).



Poemas:



Lugar sin voz


Cruza el día por el páramo exhausto

como un viento de luz desesperada.

Sin alma y sin latido,

abrasada y baldía,

sola queda la tierra.

Sin huellas ni horizonte,

su voz a lo indecible se abandona.

Duerme,

pero no tiene nada que soñar.




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Capital prisionera

Desde el suburbio
la visión herida:
la ciudad se ha cerrado
y se consume.

Imagino el rumor,
siento los días,
quedan, acaso,
lejanos resplandores,
luz cautiva
que proclama la burla de la noche,
la oscura incertidumbre de la sombra.


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Sombras en el mar

Nubes viajeras sobre el infinito.
Los rumores marinos abrazan al silencio
y siembran de presagios las distancias.

Sola queda la mar. No se lamenta,
mas deja que las olas se acompasen
al latido del tiempo,
que sea el horizonte
más lejano que el día.

No hay salvación.
El firmamento asoma entre las llamas
de un reflejo, que a punto de morir
tiembla en las aguas.

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Música:

Grupo "La cara oculta"









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martes, 1 de marzo de 2011

Los vídeos del último recital




















Gracias David...una vez más.


sábado, 12 de febrero de 2011

El día 19 nuevamente poesía para perdidos

El día 19 de febrero, como siempre a las 22h00, Poesía para perdidos organizado por la A.A.E. en La Campana de los perdidos en c/ Prudencio nº 7 Zaragoza.



Poetas:






Antón Castro (Santa Mariña de Lañas, Arteixo-A Coruña, 1959) es periodista y escritor. En 2010 publicó su primer poemario: 'Vivir del aire' (Olifante. Papeles de Trasmoz) y en 2011 publica 'El paseo en bicicleta' (Olifante), un poemario donde alterna el verso y la prosa con un tema de fondo: el viaje en bicicleta, la pasión por la bicicleta y un puñado de historias vinculadas al ciclismo, a la velocidad, a la literatura y a la música. El primero es de 'vivir del aire', los otros dos son de 'El paseo en bicicleta'.





POEMAS :






LOS DOS QUE DUERMEN





No sé si me gusta más levantarme a tu lado al alba
o dormir abrazado a ti. Sentir cómo lates,
cómo te arrugas sobre ti misma
como quien busca el acoplamiento perfecto de las almas.
Percibo entonces, antes de que se desaten las tentaciones,
el calor de tu espalda y tus nalgas, el torrente
de la melena y su olor a melocotón o a mora.
Te lo digo a menudo: eres atrabiliaria con el champú.
Quedo un instante así, inmóvil como un barco que siente,
tembloroso como la luz de la sinrazón,
me quedo como si fuera un pájaro abatido
que parpadea y sueña el mejor de todos los vuelos.
A veces te duermes. Y ronroneas. Y musitas palabras
intraducibles, frases completas que me cuentas como
si estuvieras presa en la alucinación del olvido.
Estoy feliz así. En ese instante, cuando el mundo
se desmaya, le pido a la carne que no se altere,
que apacigue sus ardores, que no enturbie la noche
de gemidos y de risas y de batallas de sudor,
y me digo a mí mismo que, algunas veces, el mejor sonido
es el del silencio, el de la respiración de dos que se aman
y escuchan la música del corazón sin saber si despertarán.



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TORRE DEL ABEJAR





A Eduardo Laborda.





Mi padre siempre ha sido una criatura irreductible.
Aparecía y desaparecía como el viento y la lluvia.
Era como si tuviera una segunda vida, o una tercera,
era como si estuviese incomodado consigo mismo
y con todo el mundo. Vivía de arrebato en arrebato:
de maldición en maldición, de fuga en fuga,
de rutinas casi insondables, de silencios, de gritos.
Mi madre, ante nuestra perplejidad, solía decir:
“Antes no era así. Era un hombre normal, suave,
que se contentaba con su suerte y con sus paisajes.
La guerra lo cambió: le destrozó el ánimo y la templanza,
y le volcó un arsenal de pesadillas y tigres en el sueño”.
Así lo dijo: tigres en el sueño. Mi madre, cuando quería,
era un completo misterio: leía, se apasionaba con el arte
y buscaba la belleza en las pequeñas cosas de cada día.
Nos regalaba cuadernos y lápices, nos hablaba del Quijote,
de la luz invisible de Velázquez y del cine de su niñez.
Y era capaz de definir así el estado inestable de su marido.
Ambos procedían de Trasobares: allí habían sido labradores.
Mi padre no dominaba los oficios de la huerta;
en cambio conocía todos los secretos de la fruta.
Yo lo veía injertar con mimo y creía que hacía magia.
Le gustaban los albaricoques, las pavías y los melocotones,
tenía diversas clases de uvas, de higos y de brevas,
y trampeaba entre los surcos con los tomates y los melones.
Nos habían dejado una torre familiar: Torre del Abejar,
y ese era el refugio de mi padre. Cuando llegaba marzo,
se encolerizaba, discutía con todos y se volvía insoportable:
era su forma de anunciar que iba a marcharse a las tierras.
Entonces solo lo veíamos de vez en cuando. Ni nos echaba
en falta ni nosotros teníamos ganas de aguantar su genio.
En noviembre, cuando regresaban el cierzo y el frío
reaparecía como un fantasma, desharrapado y débil.
Si quería, tenía un poderoso instinto de supervivencia.
Durante esos casi seis meses, o más, iba a verlo a la torre.
Era un espacio inquietante y tal vez inconmensurable.
La casa imponía pavor. Como las eras y los cobertizos.
Cerca de allí, años atrás, se había cometido un crimen.
Cerca de allí pasaban los canales de riego y las cascadas.
Mi padre iba y venía a su antojo con la libertad del solitario
que espera el milagro constante de las noches y los días:
brisas, resplandores, cielos encapotados, plenilunios de verano.
Casi a diario, a partir de mayo, llevaba la fruta
al Mercado Central de Zaragoza: colocaba su remolque
en la bicicleta y lo llenaba de fruta. Siempre hacía lo mismo:
lo colmaba con lentitud, colocando las piezas en canastos.
Me conmovía su obstinación de agricultor en paz.
Me miraba y decía: “La fruta no soporta bien el traqueteo”.
Me hacía gracia. Yo lo observaba como a un extraño.
O a un poseído. Me gustaba verlo pedalear por los caminos,
entre los maizales, entre los árboles, levantando polvo,
un polvo pegajoso y dorado que le manchaba las sienes.
Era como si solo allí, en la Torre del Abejar, fuera
auténticamente afable: el padre que había soñado para mí.
Un día me llevó al mercado en su remolque. Tendría seis años.
Era su pasajero, su colaborador, el hijo inesperado.
Insistía: “Recuerda que la fruta no soporta bien el traqueteo”.

Hace años que murió. A menudo pienso en él
y recuerdo lo que siempre nos contaba mi madre:
“La guerra lo cambió: acabó con sus sueños felices”.
Ella lo recibía en casa, en las dos o tres casas que hemos
tenido, con infinita compasión. No le preguntaba nada.
No podía, ni quería, acceder al fondo de sus tinieblas.
No quería excitar el tigre sonámbulo de su dolor antiguo.
A menudo pienso en mi padre y recuerdo aquel viaje,
de ida y vuelta, en bicicleta al Mercado Central.
A veces se giraba para verme. “Agárrate fuerte”, decía.
En aquella mirada me pareció adivinar ternura y miedo,
y creí entender algo de su extraña forma de vida.



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VIDA, MÚSICA Y MUERTE DE NICO







A Juanjo Blasco Panamá.






Todo en ti, hermosa Christa, fue un constante enigma,
un subterfugio del dolor, de la luz y de la sombra.
Casi nadie sabe con certeza dónde naciste.
¿Fue en Colonia o en Budapest? ¿Fue en 1938 o en 1943?
Qué importa. La vida pronto te mostró sus escalofríos:
tu padre, el hombre que te contaba historias del tren
que cruzaba el bosque rumoroso de los cuentos de hadas,
falleció en un campo de exterminio. Ya vivías en Berlín.
En un viaje a Ibiza, años después, uno de tus amantes
decidió cambiarte el nombre: para él, y para todos,
serías siempre Nico. Nico, en homenaje a un fotógrafo:
el apasionado amor que tu amante había perdido.
Ya serías para siempre la bella Nico. La maldita.
La moderna que hacía pensar en Twiggy, en Jane Birkin
o incluso en Marianne Faithfull, mujeres de ardor
y arrojo que desordenan la furia del deseo.
Pronto te convertiste en una musa, como Edie Sedgwick.
Cantabas con una fría y metálica voz, acaso andrógina,
desfilabas como nadie con una elegancia antigua,
paseabas con misterio y asombro en La Dolce Vita
de Federico Fellini. En tu derredor se multiplicaban
las leyendas: le habías arrebatado el marido a Anouk Aimée,
habías vuelto loco a John Cale, a Gainsbourg y a Andy Warhol,
y tu corazón se inflamaba de todas las drogas de la tierra.
A solas, cuando te abrazabas a tu querido armónium,
leías a Hölderlin, a Baudelaire, a Blake y a Coleridge:
tu música era como un canto medieval sacrílego
y tu alma se vaciaba en soledad y desamparo a cada hora
con aquellos versos tan tristes como tus venas.
Vivías en el arte, en la música, en el teatro, en la pasión.
En Nueva York tomaste clases con Lee Strasberg
y hechizaste a Bob Dylan, a Lou Reed y a tantos otros
que escribieron para ti, como los chicos de la Velvet.
Cada uno de tus discos era más inquietante y sombrío:
te empeñabas en seguir todos los caminos de la derrota.
Las notas se encadenaban con un sarpullido de oscuridad.
Jugabas a ser una diosa imposible, una sacerdotisa lejana,
y a la vez, junto a Philippe Garrel, una poseída: dicen
que tomabais imágenes desde la cubierta de la Ópera Garnier.
Decían que capturabais los lamentos de la luna sobre París.
Luego, te marchaste a Ibiza, con tu hijo y casi en secreto.
Dijiste que Christian Aaron era hijo de Alain Delon
y de un pasado amor que dejó cicatrices en la sangre.
Tu último disco, ‘Camera Obscura’, tenía algo de responso
y de canto mortuorio de quien se despide del mundo.
¿Habías querido anticipar tu epitafio de exiliada en la tierra?
Y a la vez, con su perfecta tristeza, era una obra maestra.
Un día, mientras paseabas por la ciudad en bicicleta,
ocurrió aquello: se te paró el corazón y te desplomaste.
Tu cabeza se golpeó terriblemente contra el suelo.
Alguien te llevó al hospital: no acertaron con el diagnóstico,
ni era insolación ni el rescoldo de una noche de excesos.
Y al día siguiente fallecías de un derrame cerebral,
tú, Christa Päffgen, inolvidable Nico que jamás
quisiste renunciar a las sucesivas formas del luto.

Recuerdo cuando llegó la noticia a mi periódico,
El día de Aragón. Fue hacia las seis de la tarde.
El redactor musical dijo: “Nico, el animal más bello de la música,
el ángel terrible, la mujer fatal y provocadora, ha cantado
su última melodía”. Cogió el retrato tuyo que mandó
la agencia y lo rompió en dos mitades. Así saliste:
con el rostro y los ojos partidos, y el cabello muy rubio.
“Una caída de bicicleta pone fin al enigma de Nico”,
decía el titular. En letras más pequeñas se añadía:
“La cantante, modelo y actriz alemana murió en Ibiza
donde se había recluido con sus fantasmas”.






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Olga Bernad






Olga Bernad es licenciada en Filología Hispánica en la especialidad de literatura por la Universidad de Zaragoza. Ha publicado el poemario Caricias perplejas (Fundación Ecoem, Colección de poesía Siltolá, 2009), la novela Andábata (Paréntesis Editorial, Colección Umbral, 2010) y la plaquette Cuadernos de la Cigale, nº 2, editada por Juan Vico y Álex Chico en 2009. Ha sido incluida en la antología YIN. Poetas aragonesas 1960-2010, seleccionada por Ángel Guinda para Olifante Ediciones, y en la antología de poetas contemporáneos Poesía para niños de 4 a 120 años (Ediciones de la Isla de Siltolá, 2010). También ha participado en el libro de relatos Suegras. Retratos sobre el gran enemigo, editorial Nuevos Rumbos, 2010.
Su segundo poemario Nostalgia armada, acaba de aparecer en la nueva colección Vela de Gavia de Ediciones de la Isla de Siltolá.Algunos de sus relatos y poemas han sido publicados en diversas revistas literarias, como Rolde de estudios aragoneses e Isla de Siltolá (de cuyo consejo de edición forma parte). Colabora en la Revista de Letras del periódico Heraldo de Aragón escribiendo reseñas literarias sobre novedades editoriales. Textos suyos han aparecido también en varias publicaciones digitales, entre ellas la Revista de Humanidades Kafka o la página web de DVD Ediciones. En la red, mantiene los blogs
Caricias perplejas, donde publica versos y prosas propios y Los otros, dedicado a textos ajenos.






Poemas:




KING GEORGE

No quería decirte cualquier cosa
ni de cualquier manera.
Quería disparar sobre tu frente
para lavar de golpe mi memoria
con un simple y sencillo asesinato.
Ahora muerdo
el polvo de la pólvora quemada
pegado al paladar y a mi saliva.
Yo no te maté apenas, sin embargo
tu frente se ha tragado mis preguntas.
Toda la noche estuve dando vueltas
al rastro de los besos que inventaba
con inquieta nostalgia de novicia
-esa brutal nostalgia de todo lo no sido-
y recuerdo
que al despertar tenía ya en la boca
cobrado mi salario:
el sinsabor exacto de tu nada.




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BELCHITE 2002






¿Recuerdas aquel día?
La última visita al pueblo viejo.
Allí danzaban todos los fantasmas
que no pudimos ver, y lo visible
estaba lleno de huesudas manos
que agarraban con fuerza nuestros rostros.
Mirábamos la iglesia, el esqueleto
de un ángel que murió cuando existían.
Con mimbres de noviembre se ha tejido
el pueblo muerto.
Con deseo y con rabia,
con odio minucioso y laberíntico
se edificó esta destrucción paciente
que ahora respira así junto a mi boca.
Todo es cierto y es nuestro y, sin embargo,
no estuvimos allí; sobrevivimos
en la supervivencia de otros hombres.


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Música:







Deep in Blues


domingo, 30 de enero de 2011

El recital del día 22...




Los vídeos de David (muchas gracias amigo)































lunes, 17 de enero de 2011

El día 22 poesía para perdidos...

Recital el día 22 de Ángel Guinda en el ciclo de poesía para perdidos que organiza la A.A.E. en La campana de los perdidos en la c/ Prudencio nº 7 de Zaragoza con la inestimable ayuda de los músicos de Cuidado con el perro.











Ángel Guinda Casales nació en Zaragoza el 26 de agosto de 1948.

A los dieciséis años estaba una tarde sentado en un banco del Paseo de la Constitución de su ciudad natal, meditando frente a una escultura de amantes emparaguados, cuando la Poesía se le apareció, poseyéndole. Desde entonces existe y resiste a golpe de versos.

A finales de los sesenta comenzó a dar recitales, e inició estudios de Medicina que pronto abandonó por la Enseñanza. Publica sus primeras plaquettes en la década de los setenta, recogidas más tarde en Vida ávida.
Destacó muy pronto por la crudeza de sus textos y lo autodestructivo de su propuesta.



Compaginó con la escritura su trabajo de profesor de Lengua y Literatura Española: primero en el Prepirineo aragonés y posteriormente en Zaragoza, hasta que desencantado a raíz del juicio contra "La Guinda del Espermento" se exilió a Madrid en 1987.

Su etapa madrileña dio paso a una poesía más existencialista, más preocupada por la soledad y el paso del tiempo. De esta época son las publicaciones Conocimiento del medio, La llegada del mal tiempo y Biografía de la muerte.

Con el nuevo siglo, su afán de comunicar y transmitir le ha llevado a una poesía muy abierta y solidaria, llegando con Claro interior a un público más amplio que se identifica con sus Poemas para los demás.

Fue autor de la letra del Himno de Aragón junto a Ildefonso-Manuel Gil, Rosendo Tello y Manuel Vilas. Durante su trayectoria también ha sido traductor, ha publicado artículos sobre arte y literatura en diversos periódicos y revistas de tirada nacional, y editor, fundando la coleción Puyal de poesía en 1977 y la revista Malvís en 1988.
Recientemente se le ha concedido el PREMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS 2010


Poemas




Esto escuchó un joven

Tú, que interpretas los ojos del suicida
en su belleza plena de renunciamiento,
haz del corazón una taberna abierta
de luna a sol a todos los que sufren,
buscadores de estrellas en un pozo de cieno.
Y a la vida agresiva agrédele.


(de Vida ávida)


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Pasa la vida

Suelo, al atardecer, salir de casa
a tomar unos vinos, económicos
como un paseo, en tabernas domésticas
donde se habla, con familiaridad,
de fútbol, de política,
del hijo mayor que no encuentra trabajo,
del pequeño que no quiere estudiar,
de unas cortas vacaciones en el pueblo,
de enfermedades, de las rarezas del abuelo,
de un cambio de neumáticos
o del último atentado terrorista.
Estéril, el tiempo sigue, indiferente, su camino,
mientras miro,
apostado en la barra, a través del cristal,
pasar la vida,
en medio de un laberinto
de coches mal aparcados
y luces de neón
– y yo paso también, sin darme cuenta.



(de La llegada del mal tiempo)



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La diferencia




Todo armoniza por la diferencia:
el desierto de hielo, el árbol en la roca,
la suave furia del mar y las estrellas.
Nacemos transparentes como el aire,
nos volvemos opacos como el mármol.
Uno puede soportar tanto dolor
como placer es capaz de recibir.
Piedra, hierba, fuego, agua, luz, tiniebla,
tempestad de arena:
todo armoniza por la diferencia.
La ciudad, mientras duermes,
draga el silencio que todo lo hace nuevo.
Nadie tiene otra patria que su soledad,
nadie llega a nadie si no es para marcharse.
Tiene el amor en sus abrazos
el atroz método del amordazamiento.
Cuanto nos llena del otro nos vacía.
Nube, raíz, el canto de los pájaros:
todo armoniza por la diferencia.


(de Claro interior)


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Escribir

Si me quitan la palabra escribiré con el silencio.
Si me quitan la luz escribiré en tinieblas.
Si pierdo la memoria me inventaré otro olvido.
Si detienen el sol, las nubes, los planetas,
me pondré a girar.
Si acallan la música cantaré sin voz.
Si queman el papel, si se secan las tintas,
si estallan las pantallas de los ordenadores,
si derriban las tapias, escribiré en mi aliento.
Si apagan el fuego que me ilumina
escribiré en el humo.
Y cuando el humo no exista
escribiré en las miradas que nazcan sin mis ojos.
Si me quitan la vida escribiré con la muerte.



(de Poemas para los demás)



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Cuidado con el perro


jueves, 6 de enero de 2011

Ciclo de Invierno 2011 poesía para perdidos




22 de Enero

Poeta: Ángel Guinda


Música: Cuidado con el perro



19 de febrero

Poetas:

Antón Castro

Olga Bernad



Música: Jorge Berges



19 de marzo

Poetas:

Pilar Peris

José Verón


Música: Insolencia


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